Uso del secreto industrial por las empresas innovadoras.

La EUIPO (Oficina de la Unión Europea de Propiedad Intelectual) ha publicado recientemente un interesante estudio titulado “ Protecting Innovation through Trade Secrets and Patents: Determinants for European Union Firm” sobre la protección de la innovación a través de los secretos industriales y de las patentes de invención analizando cómo realizan la toma de decisiones las empresas europeas tanto industriales como de servicios en 24 países de la Unión Europea entre los que no se encuentra España, ya que no incluyó las preguntas sobre los secretos industriales en las encuestas que realizó.

Cabe recordar que una solicitud de patente será publicada, probablemente a los 18 meses de su solicitud, y que por lo tanto cualquiera podrá conocer su contenido, aunque puede otorgar una protección de hasta 20 años en los que nadie sin la autorización del titular pueda hacer uso del objeto de la invención. Sin embargo, un secreto industrial debidamente cuidado no será revelado, pero no ofrece protección frente a su uso por terceros que legítimamente hayan obtenido los mismos resultados.

En el estudio se revela que las patentes son más habituales cuando se refieren a productos y los secretos industriales lo son cuando lo que se quiere proteger es un procedimiento o un servicio.

Parece complicado proteger como secreto industrial un producto que va a ser puesto en el mercado y que por lo tanto va a poder ser analizado por cualquier interesado, incluso aunque se trate de un producto químico. La poesía y efectividad de una fórmula secreta encerrada en una caja fuerte de la que únicamente dos personas tienen la llave desaparece frente a los eficaces cromatógrafos actuales.

De igual modo también se señala en el informe que ha crecido el uso combinado de patentes y secretos industriales para la misma solución, no siendo excluyentes. La patente puede utilizarse para proteger aspectos conceptuales o generales del procedimiento o del objeto de la invención y sin embargo puede complementarse con un secreto industrial que haga referencia a detalles más específicos o aspectos que no sean susceptibles de protección como patente.